BMW i8

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BMW i8

Si pensabais que todos los diseños de los grandes deportivos fabricados para circular por nuestras calles comenzaban a ser aburridos, estáis en lo cierto. Muchos tienen curvas similares, entradas de aire clásicas y motorizaciones casi idénticas, poco evolucionadas. Con la aparición del BMW i8 híbrido, lo anterior podría reescribirse como la ruptura con todo lo preestablecido. Las entradas de aire del BMW i8 dibujan nuevas líneas hacia el interior tanto por la parte posterior como por la inferior.

El morro perfilado, nos deja ver el potencial de su aceleración tras el primer apretón del acelerador y al anochecer, las luces delanteras nos hacen soñar con sus guiños del futuro. Es entonces cuanto las puertas en alas de gaviota del BMW i8 nos dejan con la boca abierta,  al estilo Misión Imposible 4, cuando el actor Tom Cruise conduce por las calles de Mumbai. Cuando entramos en el interior del BMW i8, el  aspecto futurista que nos muestra la marca  deja  entrever  lo que  nos espera en las futuras generaciones  de  los  grandes  superdeportivos  híbridos. Sistemas de conducción lo más eficiente posible llegando a trabajar 100% Eléctrico o en combinación con energías fósiles. Las sensaciones en todos y cada uno de los modos de conducción del BMW i8 nos trasladan tanto  al futuro  como  al pasado en el  modo SPORT,  donde  su potencia en combinación con el motor eléctrico acelera de 0 a 100 en segundos. 

Quién diría que un superdeportivo de 362CV, repartidos en 131CV delanteros eléctricos y 231CV traseros en fósiles, nos haría sonreír  y disfrutar  como unos  niños,  sintiendo los  electrones en combinación  perfecta  con  un  motor de combustión.  Sin lugar a duda  una experiencia digna de pasar a la historia de la automoción para hacer frente al nuevo paradigma del transporte para una mayor eficiencia ante la alta contaminación de nuestras ciudades.

 
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